LA CIUDAD DE LAS BRECHAS
Por María José Castells y Lucila Martínez Pellizza
Las más recientes mediciones laborales en la Ciudad de Buenos Aires volvieron a resaltar la profunda desigualdad vigente entre el norte y el sur, con el agregado de la agudización en plena pandemia de las diferencias socioeconómicas en la tasa de empleo por género, con claros perjuicios para las mujeres, y región, con un marcado desnivel entre comunas favorecidas y desfavorecidas. Propuestas políticas del Frente de Todos para revertir un panorama de inequidad.

En el ámbito del empleo y la calidad laboral las brechas preexistentes entre el norte y el sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como las marcadas diferencias por género, se agudizaron, tal cual lo marcan las propias estadísticas oficiales, con el agregado de los ingredientes de un escenario de pandemia y la falta de políticas del gobierno porteño para revertir una tendencia que lleva años.
Según datos de 2020 la tasa de actividad en el norte de la Ciudad fue de 57,6%, contra 44,8 por ciento del sur, pero además en el último año cayó para el sur 11,2%, contra 4,4% del norte. En cuanto a tasa de empleo en el norte fue de 52,3% y en el sur 37%. En igual sentido, un núcleo familiar en zona norte recibió ingresos mensuales promedio, durante el mismo año, de $89.000, mientras que en la zona sur el promedio fue de $60.000.
Históricamente la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta características estructurales desiguales entre el norte y el sur y tampoco resulta una novedad que el proceso macrista, a partir de 2007 hasta la actualidad, no tuvo un plan de acción para integrar a la parte más postergada de la Ciudad, sino que más bien parece promover estas diferencias a partir de sus políticas sectoriales.
Se trata de políticas de exclusión, no solo a nivel social – a partir de los indicadores de calidad de vida de la población que reside de un lado u otro de la Avenida Rivadavia – sino también a nivel económico, pues las tasas de actividad, empleo y desempleo evidencian las peores condiciones que sufren en las zonas más desfavorecidas como consecuencia de la falta de políticas públicas de promoción laboral e inserción económica en la estructura productiva de la ciudad.
Por ejemplo, en este sentido, es importante pensar de manera específica políticas que permitan acceder al trabajo formal para quienes tienen a cargo las tareas del cuidado de los hogares -tarea que socioculturalmente se asocia a las mujeres- como la implementación de guarderías y lugares comunes de cuidado, entre otras.
Por lo tanto, otra problemática que atraviesa al mercado laboral en la Ciudad de Buenos Aires es la brecha de género. La inserción laboral presenta mayores trabas y complejidades hacia las mujeres por estructuras sociales patriarcales, poniéndose en evidencia en las tasas de actividad, empleo y desempleo de las mismas. Tener una agenda con perspectiva sectorial y de género es importante para lograr una ciudad más integrada donde todos y todas tengamos las mismas posibilidades para progresar.
El senador por CABA, Mariano Recalde dijo al respecto: “La desigualdad social en la ciudad es un flagelo estructural de largo plazo que ciertamente se profundiza cuando gobierna el neoliberalismo y en las crisis. Lo que hay que hacer es empezar a desandar ese camino con políticas opuestas al neoliberalismo de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta. Es decir, con políticas activas para salir de la crisis atendiendo a las brechas sociales y geográficas de la ciudad. Por eso, en lugar de la confrontación actual, lxs porteñxs necesitamos que haya un gobierno de la Ciudad que aúne los esfuerzos fiscales, técnicos y políticos con el gobierno nacional tanto para canalizar de la mejor manera la asistencia social en este contexto tan crítico como para impulsar un plan de empleo que nos saque de esta crisis que comenzó con el macrismo y siguió por la pandemia”.
ACTIVIDAD, EMPLEO Y DESEMPLEO POR ZONA GEOGRÁFICA Y GÉNERO.

En este gráfico se observa que la tasa de actividad de la Ciudad ha presentado de manera sostenida en el tiempo (desde 2015) una fuerte diferencia entre la zona norte, sur y centro. La tasa de actividad en la zona sur no logró superar los 50 puntos porcentuales (p.p., en adelante) mientras que en zona norte ha llegado a 60 p.p. Se puede observar que, para el sur, la tasa ha ido aumentando levemente, cayendo de manera significativa en el 2020 -5,65 p.p. en comparación con 2019- siendo la tasa actual del 44,75. En contraste con la tasa de actividad del año 2020 de la zona norte, la brecha es de casi 13 p.p. – la tasa de zona sur es del 57,57-.
La tasa de actividad está conformada por la cantidad de ocupados/as y desocupados/as de la Ciudad, por lo tanto, en su definición engloba a la población que está en condiciones de trabajar y/o buscar trabajo. En este sentido, el fenómeno de la caída en la tasa de actividad se puede entender como consecuencia de la pandemia, especialmente para aquellos y aquellas que no lograron organizar sus vidas ante la mayor demanda en el cuidado de niños/as y/o adultos/as mayores en el hogar- quedando esta tarea principalmente a cargo de las mujeres- así como el fenómeno del trabajador “desalentado”, indicado para quienes dejan de buscar empleo ante la falta de demanda laboral y debido a condiciones de precarización e informalidad en períodos de crisis económicas.

En este gráfico se puede observar la brecha en la tasa de actividad entre varones y mujeres, que en el año 2020 es de 7,55 p.p. El pico se presenta en el año 2015 que fue de 11,1 p.p. Esta disminución en la brecha puede explicarse dentro del fenómeno de “trabajador secundario”, en el cual una mayor cantidad de mujeres salen a buscar empleo formal al no alcanzar el salario del trabajador principal en el hogar. En este sentido, las mujeres comienzan a desempeñar la llamada “doble jornada” laboral, esto es el trabajo no remunerado de los hogares y el trabajo remunerado en el mercado laboral.
Ahora bien, ya se mostró que el nivel de participación en el indicador de actividad laboral es más bajo para la zona sur y para las mujeres, por ende, si juntamos ambas condiciones, se puede ver el agravante de ambas desigualdades de modo concurrente en la Ciudad.

En este último gráfico se puede observar que, en el año 2019, la tasa de actividad de las mujeres en la zona sur fue del 55,70 -aumentando más de 3 p.p. desde 2018- mientras que la tasa de actividad femenina en la zona norte era en 2019 del 59,87 – disminuyendo apenas desde 2018.
En este mismo sentido, la brecha de género en la zona sur en ese período se ubicaba en 12,15 p.p. mientras que en el norte era del 14,9 p.p. Esta diferencia se explica por el aumento de la participación femenina en la zona sur.
En los siguientes gráficos podemos profundizar sobre cómo se explica la brecha en la tasa de actividad, analizando las tasas de empleo y desempleo.

La brecha geográfica entre norte y sur respecto a empleo en el año 2020 es del 15,35 p.p. La tasa de empleo total – para el centro, norte y sur- presentó en el año 2020 una caída, siendo aún más significativa para la zona sur, que pasó de ser 43,18 en 2019 a 36,98 en 2020, es decir, cayó 6,2 p.p. En zona norte cayó la mitad, 3,25 p.p.
Según la Dirección de Estadísticas y Censos de CABA, la población ocupada actualmente es de un total de 1.491.576 personas en la ciudad, mientras que la población desocupada se encuentra en 166.994 personas (33.894 en la zona norte y 57.410 en el sur).

En el gráfico anterior podemos sumar a lo mencionado antes en cuanto a la desigual distribución de tareas entre varones y mujeres, viéndose reflejado en el nivel de inserción laboral y de empleo, siendo la brecha en el año 2020 de 6,90 p.p. Nuevamente el nivel más alto de la brecha ocurría en el año 2015, con 11,65 p.p.
Al igual que se mostró con la tasa de participación, si cruzamos los datos por zona y género, podemos observar que la tasa femenina en la zona sur se encontraba en 48,20 mientras que en la zona norte en 55,90. La brecha de género era de 13,83 p.p. y 15,13 p.p. respectivamente.

EMPLEADAS DE CASAS PARTICULARES E IMPACTO POR UBICACIÓN
A continuación, podemos observar la evolución del nivel porcentual de participación de las empleadas de casas particulares dentro de la categoría ocupacional. La misma, se presenta según los datos de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad con un universo correspondiente a las mujeres en su total composición. Podemos ver que para 2020 el mismo va disminuyendo, pudiendo explicarse por la pandemia y las medidas de aislamiento que imposibilitaron continuar con el trabajo en los hogares por la exposición que conlleva, y la consiguiente interrupción de la actividad (caída en la demanda y en la oferta) como consecuencia.
Cuadro: Empleadas de casas particulares en la categoría ocupacional (Mujeres=total).

Luego se puede observar la tasa de desempleo por ubicación geográfica. Así como el empleo es mayor en la zona del norte, el desempleo por ende ha ido aumentando desde 2015 para los vecinos y las vecinas que residen en el sur. Actualmente el punto máximo se encuentra en una tasa de 17,60. de desempleo en la zona sur, mientras que la zona norte presenta una tasa del 9,10. Siendo la brecha entre ambas de 8.5 p.p. La misma en 2015 era de 5.15 p.p. y ha ido aumentando fuertemente desde 2018, disparándose en 2020 con la pandemia.


En el gráfico anterior se puede evidenciar un achicamiento significativo en la brecha de desempleo entre varones y mujeres. Mientras que en 2015 la misma era del 2,7 p.p. (siendo el total de desempleo 7,75 p.p.), en el año 2020 no llega a ser de 1 p.p. Esto se relaciona con el fuerte aumento generalizado del nivel de desempleo (tanto en mujeres como varones) desde el año 2018.
Las tasas de desempleo por zona y género han sufrido variaciones desde 2008. Según los datos para la tasa femenina de desempleo en la zona sur, la misma ha ido aumentando desde 2017 y en 2019 se situó en 13,78 p.p. de desempleo, mientras que la tasa femenina en la zona norte disminuye levemente desde 2018 llegando a 8,75.
Si comparamos la brecha entre las mujeres de zona sur y los varones de zona norte se observa que la misma es de más de 8 p.p.

En conclusión, se puede ver que tanto la tasa de actividad, empleo y desempleo, las mismas se mueven con la misma tendencia en cuanto a la desigualdad de género (ambas disminuyen y ambas aumentan) por lo que la brecha se mantiene constante, presentando las mujeres menores niveles de actividad, lo que se traduce en un menor nivel de empleo y mayor desempleo.
En el siguiente cuadro se puede dar cuenta que hay mayor cantidad de mujeres empleadas cuyo ingreso es el principal del hogar en el norte que en el sur. Esto se relaciona con las condiciones socioeconómicas que posicionan mejor a las mujeres del norte que a las mujeres del sur y, por ende, suelen obtener una mayor inserción económica.

COMUNAS FAVORECIDAS Y COMUNAS DESFAVORECIDAS
Como ejemplo de la desigualdad que presentan los dos polos de la Ciudad, en el siguiente gráfico se comparan las tasas laborales del nivel total con las de la Comuna 4, como parte de la zona sur de la Ciudad. Se puede ver cómo la tendencia siempre ha mostrado una menor inserción laboral para la Comuna 4 (integrada por los barrios de La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya), con tasas de actividad y empleo por debajo del promedio, y tasas de desempleo superiores.

También podemos observar la brecha de ingreso medio entre el norte y el sur. En el año 2020 los ingresos medios de la parte sur se encuentran en $34.181 lo que significa que está más de $12000 por debajo del ingreso medio total. Por otro lado, la zona norte, supera la media en más de $15.000. En el mismo sentido, una familia de zona norte hoy recibía para 2020 un ingreso promedio de $89.000, mientras que en la zona sur el promedio de ingreso por hogar es de $60.000.

Nuevamente, a modo de ejemplo, se compara entre el ingreso medio total y el ingreso de la Comuna 4. En el mismo se observa que en el año 2019 la Comuna 4 percibió ingresos medios por casi $15.000 debajo del nivel medio del total de la Ciudad.

Estudios del Presupuesto de CABA para 2021 demostraron que desde el GCBA se sobreestimó el déficit fiscal previsto en cerca de 23 mil millones de pesos para poder hacer un reclamo más encendido y mediático (además de judicial) por la quita de una parte de los fondos coparticipables, que legalmente no le correspondían al distrito y fueron reasignados de manera discrecional por Mauricio Macri durante su Presidencia.
Con este discurso repetido por todos los funcionarios del gobierno de Rodríguez Larreta se pretenden justificar drásticos recortes en áreas sociales sensibles aún en contexto de pandemia. Sin embargo, quedó claro que hasta en el momento en que CABA recibió más fondos de coparticipación en su historia alcanzó a la vez el mayor nivel de toma de deuda pública, generando compromisos alarmantes, para el presente y para el futuro.
El senador Recalde consideró en este punto: “El problema radica en cómo se maneja el presupuesto, por cuáles vías se financia y en qué se gastan los fondos. Justamente esto es lo qué hay que cambiar. Menos gasto destinado a la deuda de un gobierno que solo la destina a negocios financieros ya que históricamente tiene las cuentas públicas holgadas. Y más recursos volcados a la obra pública, la educación, la salud y a reducir las brechas sociales existentes. De eso hablamos cuando alertamos sobre las prioridades y reclamamos cambios profundos”.
En conclusión, resulta evidente que la zona sur y la zona norte de la Ciudad presentan desigualdades estructurales, que se ven agravadas frente a la desigualdad de género por factores socioculturales. En este sentido, se ha demostrado también, que más allá de aquella tendencia marcada, los vecinos y las vecinas que viven en la zona sur se ven más expuestos frente a los vaivenes de la economía. Es por eso, que el diseño y la implementación de políticas especificas para amortiguar el impacto económico que golpea en mayor medida a los barrios, debe ser una política activa por parte del gobierno porteño. Hay que diseñar un modelo de desarrollo que genere sustentabilidad para los barrios más postergados y así revertir la tendencia y la marginalidad que sufren en la actualidad.